Asesoría Terapéutica o de única vez

¿Buscas a un terapeuta con quien puedas acudir por una sola vez o muy de vez en cuando?

¿Buscas a alguien que, en lugar de decirte qué hacer, te apoye en explorar a profundad una situación actual que te tiene con incertidumbre, dolor, enojo o confundido/a?

Si esto buscas, durante nuestra asesoría te propondré explorar juntos solo un dilema, problema o conflicto particular desde mi postura de apertura y disponibilidad al diálogo.

Lee más abajo sobre lo que haremos.

“Pero yo solo existo en compañía del prójimo; solo, no soy nada”

— KARL JASPERS

¿Qué es mi asesoría o sesión de única vez?

Durante dos horas construiremos un encuentro terapéutico intenso, sensible, cuidado en el que exploraremos y clarificaremos una situación particular, conflicto o dilema que a ratos no para de darte vueltas en la cabeza.

Mi asesoría terapéutica no es consejería psicológica, es un genuino diálogo para mejorar y ampliar la conciencia que tienes de un problema particular.

La principal diferencia entre mi asesoría terapéutica y mi terapia existencial es el alcance. Mientras que mi terapia existencial es semanal, también se asemeja a nadar en mar abierto, es decir, damos cabida a todo lo que vaya surgiendo a cada instante, vamos y venimos de un tema a otro o dejamos para después algo que no es momento de abordar, y claro, hacemos visible nuestra relación terapéutica. Por otra parte, la asesoría o sesión de única vez se parece más a hacer buceo libre o apnea; en otras palabras, nos metemos a un solo punto de tu vida, dejamos de lado cualquier otra situación que surja y, por lo tanto, es posible vernos una sola vez.

En nuestro encuentro único abriremos y concluiremos la conversación en la misma sesión, no dejaremos nada en el tintero para la próxima semana. Y si después de la asesoría quieres que nos volvamos a ver, siempre estarán abiertas las puertas de mi presencia para ti.

¿No es lo que buscas? Aquí hay más opciones:

Agenda tu cita

Estamos a una corta distancia para conocernos. Tú y yo disfrutaremos de una conversación de largo aliento para comprender un solo asunto de tu mundo mientras estoy contigo. No practicaremos consejería o técnicas para apaciguar tu malestar; practicaremos el arte de hacernos mejores preguntas y despreocuparnos de darnos buenas respuestas.

El peor riesgo es encontrarnos y disfrutar de nuestra compañía.